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Gratuitud: Gratuidad + Gratitud

gratuitud

“Gratuitud”  es una palabra inventada de combinar “gratuidad con gratitud”. Nos sirve para decir que la gratuidad es viable solo si somos capaces de honrarla de algún modo, reconociendo a la fuente como merece y/o retribuyendo de algún modo a quien nos ha entregado algo de valor, en principio, a cambio de nada. Lo que el autor llama “gratuidad” no es algo-gratuito-de-por-vida porque las cosas siempre cuestan, sino aquello que puedes usar, probar y disfrutar sin que te exijan pagarlo, siendo tú quien elige después cómo gratificar y a qué precio. De este modo, “lo gratis” deja de serlo por voluntad del usuario agradecido.

Por Amalio A. Rey Garcia



Queremos cosas gratis, mientras más gratis mejor. Qué cómodo eso de usar sin pagar. Mola, es una gozada. Hablo del reino de Internet, del paraíso de lo gratuito.

Pero… ¿y entonces, de qué vive la gente? Hay de todo en la viña del señor. Algunos profesionales tienen que cobrar por lo que hacen, de eso viven, y otros… amateurs, hackers, o como se llamen, producen sólo por pasión porque su jornal está asegurado por otros medios.

Pero las cosas cuestan, incluso en el mejor de los casos en que no tengas que soltar pasta por ellas. Cuando hincas los codos a programar, horas y horas, estás diciendo que no a un trabajo remunerable alternativo o simplemente, dejas de estar con tus amigos, tus hijos o tu novia. ¿Y quién paga eso, si después lo regalas?

En el mundo de Internet nos estamos acomodando tanto a lo gratuito, que hasta nos molesta que alguien pretenda cobrar por algo.

No acabo de entender por qué nos parece tan normal que haya que soltar una pasta por un iPhone o un pantalón de marca, y nos quejemos de tener que hacerlo por un complemento de software que nos ahorra tiempo o por un curso de e-learning donde vamos a aprender un montón.

Ahora que se habla tanto de cómo monetizar lo 2.0; lo que yo digo es que si queremos seguir disfrutando de cosas (buenas) que sean “gratuitas”, o a un precio tan bajo que implique cierta gratuidad, tendremos que ser mas agradecidos.

Por eso me he inventado este raro palabro, “Gratuitud”, que significa gratuidad con gratitud, y que pretende avisarnos que la gratuidad será sostenible a largo plazo solo si somos capaces de honrarla de algún modo, reconociendo a la fuente como merece y/o retribuyendo de algún modo a quien nos ha entregado algo de valor, en principio, a cambio de nada.

Como ves, lo que yo llamo “gratuidad” no es algo gratuito-de-por-vida porque ya he dicho que las cosas cuestan. Entiendo como tal a algo que puedes usar, probar, disfrutar, compartir… sin que te exijan pagarlo, siendo tú quien decide después cómo gratificar y a qué precio. De este modo, “lo gratis” deja de serlo por voluntad del usuario agradecido.

Lo que no podemos seguir haciendo es abusar de la generosidad, echar en el saco y salir corriendo, como si nada. Muchos ni siquiera dan las gracias, como si regalar viniera de cajón en cualquier cosa que se sirva por Internet. Por ejemplo…

¿cuántos de nosotros hacemos donaciones o retribuimos de algún modo a los autores de complementos o aplicaciones que usamos todos los días?

Son gratuitas, pero nos avisan: “el desarrollador de este complemento te pide que le ayudes en su desarrollo, haciendo una pequeña colaboración”. Imposible, nada que hacer, eso no va con nosotros, que pague otro. El programa está genial, nos viene de perlas, pero si me lo “regalan”, hasta luego, Luca, no me ves ni el pelo.

Nos llenamos la boca celebrando estas iniciativas que ayudan a democratizar el conocimiento, pero una cosa es hablar, y otra muy distinta ayudar a financiarlas.

Pero la verdadera solidaridad implica algún sacrificio. Por eso, cuánta razón tiene ese proverbio que dice: “Sabes si tus principios realmente lo son si te cuestan dinero”.

Cambiar el mundo cuesta dinero, no se hace solo con ingenio. Y ese dinero lo tenemos que poner nosotros. No son cantidades grandes, ni mucho menos. Este modelo se basa precisamente en los micro-pagos, en que pagamos-entre-todos, con invitaciones tan nobles como éstas: “Please donate to support the theme development. Any amount is appreciated. Don't be shy of donating small amounts. $X is better than $0”.

Voy a poner algunos ejemplos de incongruencias en la llamada “economía del afecto” por si nos sirven para adoptar una perspectiva más comprometida:

- Mozilla nos invita a realizar micro pagos por PayPal a los creadores de add-ons, de esos complementos tan útiles que machacamos todos los días, ¿cuántos de nosotros lo hacemos?

- WordPress, el conocido editor de blogs, también hace lo mismo. Insiste en esa variante de pago a posteriori en forma de donación, una vez que has comprobado que el complemento te es útil. ¿usas complementos de WordPress? ¿Sueles contribuir de algún modo a costear el desarrollo de esos plug-in?

El camino de la generosidad y de la independencia está abonado de difuntos que murieron en solitario. Nadie los salvó, y mira que había gente que aplaudía sus intenciones.

- Ahí tenemos a Soitu, el periódico online más independiente, participativo y diferente que hemos tenido en los últimos tiempos y que tuvo que cerrar a los 22 meses de vida. Miles de lectores, pero… ¿cuántos estuvimos dispuestos a pagar por los contenidos de Soitu? ¿cuántos lectores soltamos pasta para salvar su independencia cuando el BBVA le retiró la financiación?

- Un caso especialmente sonado fue el de Mobuzz TV, un atrevido proyecto de televisión online que según la Wikipediacubría fundamentalmente noticias, que normalmente no aparecían en los medios de comunicación de masas, con un estilo de guión irónico, ácido, sarcástico, divertido y usando humor inteligente”. Era seguido por decenas de miles de usuarios que parecían comprometidos y leales hasta que se les pidió en plena crisis financiera que, por favor, ayudaran con 5 euritos para salvarlo. Esta petición de donaciones no tuvo el apoyo suficiente (aunque, todo hay que decirlo, recibió 30 mil de los 120 mil euros que necesitaba) y el canal cerró su programación en noviembre de 2008.

- ¿Queremos a la Wikipedia, “la enciclopedia escrita por la gente”? ¿La usamos mucho, nos saca de apuros, nos gusta su modelo participativo? Pues mira, todo eso cuesta dinero pero… ¿Cuántos de nosotros hemos enviado alguna donación a la Wikipedia? Por si se nos ha olvidado, en esta web nos dicen: “Wikipedia es un proyecto sin fines de lucro que existe por una razón: compartir el conocimiento libre y abiertamente. Tus donaciones hacen que Wikipedia continúe funcionando”.

A mí me parece mucho más natural y honesto que te digan “pruébalo y págalo después, si te sirve”. De hecho, ahora algunas empresas están experimentando con un nuevo modelo que consiste en invitar al usuario a que ponga el precio, lo que está dispuesto a pagar, después de usarlo. Eso me parece genial pero yo me pregunto, ¿estamos preparados para la “Gratuitud”?

¿estamos maduros para reconocer realmente el valor de las cosas y remunerar a posteriori como un ejercicio de auténtico agradecimiento?

Me temo que no. Que si una empresa nos dice: “oye, ponle precio a esto según lo que te ha servido (e incluso, lo que puedas pagar)”, mucha gente va a tirar de descuento y a devaluar el servicio según su conveniencia. Es una pena, si fuéramos menos egoístas y entendiéramos lo que podemos conseguir poniendo dinero en los proyectos con que nos identificamos, tendríamos mucha más diversidad e independencia. ¿Queremos voces con identidad propia en lugar de clones y marionetas? Pues vamos a tener que rasgarnos los bolsillos.

Sinceramente, no veo otro camino para conciliar independencia con servicios de calidad. Para que proyectos genuinos puedan ser viables sin renunciar a la comunidad. Para que “lo gratis” deje de serlo por voluntad del usuario agradecido.

Aqui puedes descargar el artículo en pdf.


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